Contra la capa de servicio, nunca contra las tablas
Toda lectura y escritura pasa por Service Layer o DI API. Escribir directo en las tablas de SAP funciona el primer día y rompe el soporte del ERP el día que llega un parche. El núcleo no se toca.
Integración con SAP Business One
Conectamos SAP Business One con lo que ya existe sin tocar el núcleo. El criterio con el que medimos el trabajo es concreto: que una actualización de SAP no rompa la integración.
Toda lectura y escritura pasa por Service Layer o DI API. Escribir directo en las tablas de SAP funciona el primer día y rompe el soporte del ERP el día que llega un parche. El núcleo no se toca.
Nada llama a SAP de forma síncrona desde la aplicación. Si el ERP está en mantenimiento o la ventana de cierre lo satura, los mensajes esperan y se procesan después, en orden, sin que el usuario vea un error que no puede resolver.
Artículos, socios de negocio y centros de costo tienen un dueño declarado y una dirección de sincronización. Sin eso, a los tres meses hay dos catálogos que difieren y nadie sabe cuál rige.
Toda integración se prueba contra una copia antes de tocar el sistema vivo. El criterio de éxito del trabajo es que una actualización de SAP no rompa la integración, y eso solo se puede comprobar ensayándolo.
Con la integración estable debajo, el ERP deja de ser un sitio donde se teclea y empieza a ser un sitio donde se pregunta. Nada de esto se monta sin la capa de integración resuelta primero.
Preguntar por los datos del ERP sin escribir SQL ni esperar a que alguien arme el reporte. La generación de consultas corre acotada a lo que el usuario tiene permitido ver, no sobre la base completa.
Facturas, guías y órdenes que llegan en PDF o en foto y hay que teclear a mano. La extracción con visión los convierte en registros, con revisión humana en lo que no supera el umbral de confianza.
Podemos montar búsqueda y respuesta sobre manuales, procedimientos y normativa propia de la empresa, como extensión de la ingesta de documentos. Es capacidad, no un despliegue que ya esté en producción, y se lo decimos antes de cotizarlo.
Trabajamos contra la capa de servicio, nunca contra las tablas. El núcleo de SAP no se toca y toda integración se prueba en un ambiente separado antes de llegar a producción.
Ese es el criterio con el que medimos el trabajo: una actualización del ERP no debe romper la integración. Por eso va contra interfaces con contrato estable y no contra el esquema interno, que sí cambia entre versiones.
Necesitamos un usuario de servicio con permisos acotados a los objetos de la integración y acceso a un ambiente de pruebas. No pedimos credenciales de administrador ni acceso a la base de datos.
Con SAP Business One, que es donde tenemos el trabajo hecho. Si su instalación es de otra línea de SAP, se lo decimos en la primera conversación en vez de aprender a su costa.
Pasa, y es una conversación que conviene tener al principio. Trabajar contra interfaces documentadas reduce la dependencia, pero si el acceso al ambiente de pruebas se bloquea, el proyecto no puede cumplir su criterio de éxito y preferimos decirlo antes de empezar.
Escríbanos con el problema, no con la solución. Si no somos la firma indicada para resolverlo, se lo decimos en la primera conversación.
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